Preguntas incomodas

Estoy en ese momento de la vida en que es inevitable hacer un recuento de lo que hice y dejé de hacer.

No falta ese encuentro social o familiar donde surge la pregunta:
-¿En qué trabajas?
-¿A qué te dedicas?

Invariablemente me sentía incómoda.
Me esforzaba por encontrar una respuesta adecuada.
No era suficiente con decir:
-Me dedico al hogar.

Muchas veces evité justificarme; decir que estudié una licenciatura, becada en una prestigiosa universidad, que trunqué mis estudios de maestría y mi desarrollo profesional por decisión propia porque consideré que era importante dedicarme de tiempo completo a mi familia.

Sé que hago mucho en mi hogar, pero eso no impresiona a nadie.

Hay quien construye una carrera profesional exitosa, yo en cambio me dediqué a formar lazos, construir un lugar seguro y dar amor.
Invertí muchos años en crear una “familia humana”.
En eso puse toda mi intención.
Espero dejar huella.

Confieso que me olvidé de mí. Eso tuvo un costo que no sé si volvería a pagar.
Hoy lo haría de una manera más equilibrada.
Ese es mi consejo para mujeres jóvenes.

Intento transformar la creencia de que el valor de una persona consiste en una etiqueta, títulos o diplomas colgados en la pared.

Ahora que mis hijos han crecido y trazan su propio camino …
¿A qué me dedicaré?
Intento conquistar la paz, convertirme en una mujer sabia y sencilla.
¿Suena utópico?
Tal vez.

Aceptarme, quererme, cuidarme.
Vivir en plenitud.

3 comentarios

Añade el tuyo →

Adriana escribes hermoso, disfruta esta etapa de tu vida y consigue la siguiente etiqueta q te satisfaga solo a ti.

Conozco de lejos a tus hijos, Marcos fue maestro de mi hija y Matías su compañero en Munil, desde esa distancia veo q tú trabajo es trascendental y exitoso, tus chicos son grandes personas.

Deja una respuesta