Llueve delicioso.
Constante y sin escándalo.
En paz y con abundancia.
Huele a inicio.
Se inunda todo de vida,
incluido mi interior.
El sofoco se va con cada
gota fina que se filtra
por cada rinconcito
para suavizar
lo seco y resquebrajado.
Llueve delicioso.
Mis oídos recuerdan la serenidad,
se calman mis emociones.
Mis manos sienten deseo de crear,
mis entrañas despiertan y
por fin la vida me envuelve.
Llueve delicioso,
en un dulce vals que
susurra que no hay más
que dejarse llevar.
Todo reverdece y retoña.
El impulso de crear
me recorre desde mi raíz.
En silencio se calma mi sed.
Brota, genuina,
otra vez mi gratitud.
1 comentario
Añade el tuyo →Muy profundo y bien dicho. Dios te bendiga querida hija. Un beso.