¡Qué fila!! Pensé que hoy terminaría rápido de despachar. Me queda una olla completa de esquites pero no sé si alcance para todos. Nunca había llegado la cola hasta el puesto de Doña Lupita. No me quejo porque es venta, bueno si me quejo poquito porque quería irme temprano a ver el partido de México, ¡Hoy seguro gana! Vienen jugando como nunca y, ahora si, ganando como nunca, también.
Mientras sirvo los vasitos —unos con todo, otros con chile del que pica, otros del que no pica— no dejo de pensar en unos clientes que tuve ayer. Era un matrimonio joven, los dos como de cuarenta años. Decidieron compartir el vaso grande de sesenta pesos, pero él quería mezclarle salsa macha y ella no. La esposa le explicó que le caía pesada, que mejor se las dieran por separado pero él en lugar de aceptar le dijo a gritos “¡Haz lo que te de tu chingada gana!”, se dio la media vuelta y se fue a encerrar al carro.
Yo que estaba de frente vi como la poca gente formada guardó silencio sepulcral y comenzaron a cuchichearse. Traté de cambiarle el tema a la señora pero en sus ojos leí las ganas que tenía de meter la cabeza en la olla. Pagó y, bien macha, se llevó la salsa aparte. Me quedé con la intriga de saber qué pasó después, ¿Habrán llegado a su casa fingiendo que nada pasó? ¿La señora le habrá reclamado? ¿El señor le habrá echado salsa a su parte? o ¿Se hizo el macho y no comió? Y quién sabe porqué pero lo relacioné con dos vídeos que se volvieron virales en redes. El primero, fue un señor que en el partido contra Korea se jaló los ojos para hacerlos rasgados mientras una influencer coreana grababa un vídeo. Al principio me dio risa la ocurrencia y luego me dio cosa la chava porque no le pareció gracioso que se burlara de su físico.Las redes se volcaron contra él y terminó bien funado. El resultado fue lo que más me sorprendió: el señor ofreció disculpas en un vídeo —lo que se me hizo adecuado— PERO ¡Renunció a su trabajo! porque no quería que su comportamiento afectara a la empresa o algo así. ¡o sea, claro que lo obligaron a renunciar!
Mientras jalo con el palito el tuétano de un hueso para echarlo a un medio litro, pienso en el segundo evento viral, pasó durante el partido de Ecuador. Una chava ve pasar a un aficionado del equipo contrario y, por la espalda, le echa un vaso de agua o cerveza. Me cayó bien gorda porque claro que su intención fue agredir. No sé qué pensó o si reaccionó con el impulso, o se quiso hacer la chistosa con los amigos. Pero, obvio que también en redes se la acabaron. Ya no quise saber más del tema pero estoy segura que está súper funada.
Echo el queso, de refilón, veo como el cliente en turno me echas ojos de juez en competencia calificando mi manera de servir. Le pongo poquito menos de castigo por “fijón”, como si yo no supiera hacer mi trabajo, ¡Válgame!
Regresando al punto, pienso que parecemos la santa inquisición digital. Claro que se debe a que el celular es la nueva pistola, puede acabar con una vida sin matar.
Me pregunto, a estos tres tristes casos ¿Se les puede juzgar a raja tabla? Creo que hablan más de la gente que observa, tiramos la piedra y seguramente no estamos libres de pecado. Pero luego recuerdo que mi mamá dice que en poquito se ve mucho, me cae gorda pero con el paso de los años le he tenido que dar la razón. Sobretodo cuando me advirtió sobre mi exnovio, yo lo defendía con fe ciega y ¡Zaz! Que me embarazo y se larga.
¡Ay no, Dios bendito! Ya me hice bolas yo sola con tantos pensamientos. Espero estar dando bien el cambio porque hoy si parezco autómata. Creo que es de humanos tener días malos o impulsivos, por ejemplo hoy todos me caen gordos, no les sonrío como siempre ni entablo conversación, porque ya me quiero ir a ver el partido, ¡Me choca que con sus sonrisotas se formen y den por hecho que les voy a vender! Lo que quiero es ponerme mi pijama y comer cualquier botana —que no tenga elotes ¡POR FAVOR!— frente a la televisión. Si alguien me está comprando por primera vez puede juzgarme de grosera y poco servicial.
No se si se puedan mezclar peras con manzanas pero yo juzgué a mi cliente de ayer como grosero y que seguro es un maltratador con su esposa, pero puede ser que sea solo iracundo y que deba aprender a controlar sus respuestas a bote pronto. El señor que se jaló los ojos como chinito, muchos lo tomaron como “buleador” y puede ser que solamente venga de una época donde eso era un chiste, donde todo mundo tenía que soportar la carrilla. Ahora, solo debe de encontrar los puntos medios. Y la chava que aventó el agua, ¡Ay Dios!, ¿Qué tal que sólo fue un momento donde se creyó muy ruda, valiente, atrevida? Tal vez, debe aprender que el pertenecer a un grupo no te puede llevar a borrar los límites del respeto.
Regreso a la realidad para ver a quién le toca y me doy cuenta que ya estoy atendiendo al último cliente. La olla alcanzó perfectamente y estaré lista para ver a mi selección jugar.
Mientras recojo los tiliches me entra una punzada en la panza al imaginar que se vuelve viral un vídeo mío donde se quejan de la “jeta” que tuve toda la tarde.
Les juro que fue solo un momento, no soy así… ¿Y si sí?
4 comentarios
Añade el tuyo →Me gustó mucho! Todos estamos expuestos a esa nueva pistola que dices, en cualquier momento y por cualquier descuido nos puede llover “la funa”. El Big Brother de nuestra era
Solo son momentos algunas veces. Otras reflejamos los que solemos ser.
Hay que entender el momento y los estados de animo.
Evitar que por un evento ya te califiquen
Me gusto mucho como
Lo escribiste poniéndote en los zapatos de la vendedora de elotes
Gracias por leerme María.
totalmente!!! gracias por leer Meli, que bueno que te gustó.