Orígenes

Cincuenta suena simple
hasta que te detienes a pensarlo.
Medio siglo.
Un mundo que ya no existe
y otro que nadie imaginaba.

Cuando mis papás se casaron
ABBA sonaba en la radio,
la vida cabía en una casita en la calle Constitución
y el futuro era todavía una promesa sin forma.

Nadie les dijo lo que vendría.
Nadie les advirtió que habría que elegirse
no una vez,
sino todos los días,
en silencio,
sin ceremonia,
después de todo.

Nuestra historia se ha ido contando
en lugares pequeños y llenos de vida:
la barra de la cocina, que siempre huele a la comida de mi mamá,
las miles de fotos que mi papá ha tomado
como si siempre hubiera sabido
que los momentos hay que atraparlos
antes de que se vayan.

Yo crecí dentro de esa historia
sin entenderla del todo.
Uno da por sentado lo que siempre ha estado ahí.

Pero hay momentos
en que algo hace click
y ves con claridad lo que construyeron
y lo que nos construyó a nosotros.

Cincuenta años no son solo de ellos.
Son los paseos a la sierra,
las navidades en casa de la abuela,
cada mesa compartida,
cada crisis que no sabíamos
que estábamos sobreviviendo juntos.

Hoy no festejamos un aniversario.
Festejamos que seguimos siendo familia.

Y eso,
en este mundo que cambia tan rápido
y olvida tan fácil,
me parece un milagro
bastante extraordinario.

1 comentario

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Un gran milagro Macri. Disfrútalos mucho y disfruta la belleza interna y externa que te dieron y que trasmites a tu paso
Te quiero

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