Gracias, Adry.

Precisamente antes de apagar mi teléfono, al disponerme a cruzar el Atlántico en compañía de las mujeres que han estado más cerca de mí desde que nací, mi mamá y mis hermanas gemelas, recibo un mensaje de WhatsApp de dos líneas que me motiva a empezar este viaje escribiendo a mano, como hacía mucho que no lo hacía.

Adriana apareció en mi vida en la pandemia. Desde la primera vez que la escuché, me provocó reflexión. Ya no recuerdo lo que dijo, pero tengo presente su ritmo al hablar, sereno y un poco melódico; su descripción profunda antes de dar una opinión; su capacidad de observación, no solo a través de sus ojos o su mente atenta, sino también a través de un corazón amoroso y supersensible.

La escuchaba a través de la pantalla de Zoom y, al principio, yo, siempre con prisa, decía para mis adentros: “Al grano, al punto”, con mi sensación de “somos muchas, vamos, abrevía”. Pero al oírla y darme cuenta de ese compartir sabio y tranquilo, comprendí que todas esas palabras eran necesarias para exponer su punto con claridad. Adriana me cautivó. Desde entonces, me encanta escuchar su corazón y admiro su genialidad para ver, en lo cotidiano, trascendencia.

Bueno, pues esta Adriana es la que me ha mandado un mensaje de WhatsApp de dos líneas:

“Este viaje no es a Europa, es hacia las mujeres de tu linaje. Abre bien los ojos, también el corazón.”

¡Y bolas! Adriana logra, con esos dos enunciados, cambiar mi visión de estas dos semanas de viaje. Su consejo sabio me acompaña en cada visita, en cada monumento, en cada conversación.

Gracias, Adry.

Disfruto escucharte porque me das paz, porque logras poner en palabras pensamientos que muchas veces rondan en mi mente sin forma. Porque cuestionas lo que también me cuestiono. Porque coincidimos en este interés por reencontrarnos con las mujeres que nos rodean y en resignificar este nuevo momento de nuestras vidas.

Valoro especialmente tu capacidad para vivir con intención. Lo veo en tu amor por la fotografía, en tu manera de observar lo que otros pasan por alto, en la sensibilidad con la que capturas instantes que merecen ser preservados y vistos. No solo miras, realmente ves. No solo hablas, generas significado. Tus escritos son fotografías de un ángulo simple pero innovador, un ángulo sencillo, mas no por ello carente de enorme sentimiento y belleza.

Tus palabras son como tú: sin maquillaje, espontáneas y auténticas. Quizá por eso amas el agua y disfrutas un buen regaderazo; tus textos, como esa sensación, son frescos y limpios.

Eres una mujer que transforma lo común y lo difícil en algo valioso, que lee la vida de una manera no lineal y que puede emocionarse hasta las lágrimas ante una lectura en la que encuentra pasión. Reconozco tu gran amabilidad, tu amor por los tuyos y por los no tan tuyos, tu capacidad de abrir espacios de diálogo donde parece que no hay nada que decir. Con tu actitud me invitas a detenerme, a cuestionarme, a ser más empática.

Encontrarte no ha sido casualidad. Sé que el Buen Espíritu que te mueve te trajo a mi vida. Le agradezco que, a través de ti, me recuerde que discernir es, después de todo, el gran reto sin fin de la vida. Que me acompañes a hacerlo en los lugares comunes de nuestra existencia me parece maravilloso.

Gracias, Adry, por compartir tu mirada. Por recordarme que en la pausa hay sabiduría, que en la contemplación hay belleza y que en la palabra dicha con intención hay poder.

Leo en mi texto, escrito al iniciar mi viaje:

“Aquí voy, en este avión, tratando de callar mi boca y mi mente para aprender y atesorar con el corazón.”

Espero, Adry

, que me acompañes en muchos caminos más de mi vida.

7 comentarios

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Que hermosa descripción de Adri. Mujer tan exacta como la describes. Cada vez que leo alguna las admiro más. Se reconocen se valoran se aceptan sin más. Gracias q las dos por coincidir conmigo. Las quiero Maria

De acuerdo con tu mamá, este escrito de tu amiga nos adentra en tus pensamientos, puedo escuchar tu voz al leerlo y eso me llena de alegría, como si me lo leyeras tú. Hermosa descripción de ella que a la vez te describe a tí. Me encantó! Y sí gracias Adry por inspirar.

Hija querida: tuve que leer dos veces tu escrito, para adentrarme en tus palabras, en tus pensamientos y lo seguiré leyendo y le encontraré nuevos valores. Sobretodo la aptitud que Dios te dió y que la compartes de maravilla. Un beso y gracias

Eres una excelente mujer en toda la extensión de la palabra y tus escritos lo revelan que Dios te siga llenando de bendiciones y de grandes momentos

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