Conchitas

Muchos recuerdos de mi infancia se han desvanecido; sin embargo, esa mañana del verano de 1982 sigue presente, tal vez porque permanece plasmada en una fotografía; tal vez porque es muy especial para mí; tal vez porque recuerdo a mi mamá.

Guayabitos fue un destino vacacional muy popular en mi familia cuando yo era niña. Las primeras vacaciones de mi vida las pasé allí; era un lugar sencillo y modesto, aunque yo lo pasaba increíble porque lo tenía todo: alberca, playa, a mi mamá y papá que me cuidaban y atendían, ¿qué más podía pedir?

Recuerdo a mi madre tan bella y siempre ocupada, pues para entonces ya tenía tres de los cuatro vástagos que seríamos. Cuenta que se bañaba por las noches porque pasaba todo el día metiendo y sacando niñas y niño de la playa o de la alberca, dándonos de comer o preparando nuestra ropa.

Pero esa mañana mi mamá tuvo tiempo solo para mí; al menos así lo recuerdo. Bajamos a la playa a recoger conchitas. Si cierro los ojos y evoco ese momento, siento aún el sol en mi espalda mientras veo a mi mamá agachada recogiendo y escogiendo conchitas, revisando que no estuvieran rotas, que no fueran muy comunes y, sobre todo, que no tuvieran aún su animalito adentro. 

Lo que atesoro de ese instante es la sonrisa y la mirada de mi mamá. Todo su ser y su atención se centraban en mí. Me sentía única para ella.

Cuando estoy en una playa invariablemente busco conchitas. Las busco porque me recuerdan a mi mamá, me recuerdan su amor y ese momento de intimidad, único, que solo compartimos ella y yo. 

Hace poco tuve la oportunidad de compartir con mi madre este recuerdo —ella también lo recuerda—; le dije que si pudiera repetir un momento con ella sería aquella mañana cuando me llevó a recoger conchitas.

12 comentarios

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Hermoso relato!!. Para recordarnos que son los momentos de plena atención y amor los que se quedan guardados. Disfrutar la compañía. Nada material.

Querida prima que lindos recuerdos y ciertamente Dios te ha bendecido con una madre excepcional. Y como dicen, el ejemplo arrastra…tu misma eres por consecuencia una madre incomparable.

Muy lindo tu recuerdo y tu relato, me encanto, y la importancia de darle un espacio a cada hijo solo. Gracias por compartir.

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