Mil formas de amarte

Ayer intenté buscar una fotografía que dijera lo que somos.
Lo que encontré fueron más de mil imágenes:
poses suaves, abrazos repetidos, miradas a cámara.
En casi todas, tú me sostienes.

Pero no encontré la imagen exacta de lo que somos.
Porque lo que somos vive en lo invisible:
en lo que no se captura, en lo que se siente.

Y entonces, empecé a recordar la vida entre esas fotos.
Los momentos que no salen, lo que hay antes y después del clic,
desde el día cero, cuando aún no tenías rostro
y ya habitabas en mi destino.

Han pasado 9125 días y sus noches
en los que hemos sido todo:
risa y desvelo,
fuego y distancia,
ternura y tormenta.
Nos hemos visto rotos,
perdidos, lejanos.
Y aun así, aquí seguimos.

No hay ni una sola foto de los momentos más duros,
esos que nos partieron en silencio,
que nos pusieron frente al espejo
con miedo y sin certezas.

Pienso en las casualidades que nos cruzaron
antes incluso de conocernos. 
Sé que estábamos destinados.
Y aunque no sé qué viene después,
ni en qué formas nos transformará el tiempo,
sí sé que, si pudiera, te elegiría otra vez.

Te he visto caer y levantarte,
te he amado en mil versiones,
Y en cada una, lo que nos sostiene
no está en ninguna foto.

8 comentarios

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Qué hermoso homenaje a tu matrimonio Myr. Cuanta razón en que las fotos no muestran aquellos momentos en lo que algo se parte, algo se rompe, pero a pesar de ellos siguen juntos. Un abrazo a los dos.

Me encantó el análisis de aquello que no sale en las fotos. Que bello reconocimiento al amor que se tienen.
Que sean muchos más retratados en fotos y nutridos sin ellas.

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