Triques en el cajón

Sara tiene un cajón donde avienta todo lo que no quiere acomodar. Todo lo que no sabe dónde va. Todo lo que quizá un día va a necesitar. Papeles, recibos, cables, cortauñas, memorias usb, medicinas caducas, papelitos con pendientes, monedas sueltas, aretes sin par, tornillos, hilos. Cuando lo abre, no es fácil encontrar lo que busca, todo se desborda, pero principalmente se desborda su ansiedad.

Dice y dice que lo va a acomodar. Lo intenta. Vacía todo sobre la cama, clasifica un rato, duda mucho. Algunos objetos los lleva a donde deberían estar. Tira muy poco. Al final, termina con mucho que no sabe dónde poner. Casi todo vuelve al cajón. Solo que más al fondo. Y la historia se repite.

Sara se queja, pero no se desprende. Vive atrapada entre el “quizá algún día lo necesite” y el “no soporto este desorden”. No decide. No corta.

Sara está considerando hacer las paces con ese cajón, pero no sabe cómo. Una de dos: o tira todo, o lo declara el cajón del “por si se necesita”. Ese es su dilema.

¿Tú también tienes un cajón así?
¿Se parece a tu corazón?
¿Qué guardas que ya no sirve?
¿Te protege de algo o solo te roba la paz?

2 comentarios

Añade el tuyo →

Upps estuvo peor lo que guardamos en el corazon que ya no sirve. Que nos roba la paz. Deja me introduzco e investigo. Gracias Lumela por tu escrito. Voy a ordenar el cajón de mi corazon

Responder a Maria Carpizo Cancelar la respuesta