Febrero y ella

Febrero,
con tus vientos,
con tu sol que parece que enfría
y que, a la vez, cobija su cuerpo,
su alma expuesta a la incertidumbre del porvenir.

Febrero,
con tus veintiocho gotas
que pasan entre sus dedos,
tejiéndolas con el aire
que enmaraña su cabello.

Febrero engañoso,
te alargas jugando con el tiempo.
Ella se ríe, cómplice de tu absurdo caminar.

Jugando con la luna,
se funde en ella.

Se parece a ti:
esquiva,
misteriosa.

Siempre vuelve.

Vuelve a contar tus horas
y las historias
dentro de ti.

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