Transiciones

La transformación es un proceso continuo, nunca se detiene. Todos los días ocurren sucesos inconmensurables, y la vida transcurre entre los quehaceres diarios. A veces, ni siquiera notamos los cambios que nos acompañan. Vivimos inmersos en transformaciones ajenas y propias: en la vida misma, en la naturaleza, en la familia y en nuestras ocupaciones.

Pero hay personas que no solo experimentan la transformación, sino que la abrazan. Le dedican tiempo, la analizan, la observan y se conceden el espacio para hacerla consciente. No me refiero a decisiones superficiales, como elegir un look tras horas de deliberación. Hablo de quienes reflexionan sobre sus acciones, sus planes y sus anhelos, y trabajan para hacerlos realidad. Así es Macri.

He estado aquí desde siempre. Testigo silencioso de cada decisión, de cada cambio, de cada momento en que Macri se ha mirado al espejo: a veces con duda, otras con orgullo, muchas con emoción. Soy historia, soy transformación, soy parte de ella.

Durante años, fui domado, teñido, alisado, ajustado. Me vi convertido en algo distinto a mi esencia, escondido tras químicos y calor. Pero todo cambió cuando ella decidió mirarme de verdad. No como algo que debía corregirse, sino como algo que debía abrazarse.

Poco a poco, dejó de imponerme formas ajenas y empezó a escucharme. Me permitió ser libre, dejar que mis ondas fluyeran, que el tiempo pintara en mí sus reflejos plateados sin resistencia. Y con cada rizo que recuperaba su lugar, ella también se transformaba. No solo por fuera, sino por dentro.

Su transformación no ha sido solo exterior. He visto cómo ha cambiado sus puntos de vista más arraigados, adoptando una actitud más flexible y abierta. Es una mujer con más fluidez y, hasta cierto punto, con una sonrisa más franca, una expresión genuina de quien se permite vivir con mayor libertad.

Macri ha cambiado su manera de ver la vida, ha explorado caminos que antes parecían lejanos, ha aprendido a soltar, a fluir, a respirar diferente. Pero hay algo que jamás ha cambiado: su esencia. Es una mujer con un carácter frontal, sin filtros, empática, directa y, sobre todo, sincera. A pesar de los cambios, esa sigue siendo una de sus cualidades más representativas.

Y es una cualidad que me encanta. Sé que, si algo no le gusta, lo dirá sin rodeos, sin la menor pizca de timidez. No endulza palabras, pero sí las carga de verdad. Y eso, aunque el tiempo transforme todo a su paso, seguirá siendo parte de ella.

Amo ser parte de Macri. Me he convertido en su sello característico, la envidia de muchas—jaja—y me encanta vibrar con ella en esta libertad tan expuesta. Sé que vendrán muchos más cambios, porque nunca nos quedamos quietos. Abrazo lo que venga, con alegría y con mucha curiosidad por descubrir lo que nos espera.

Gracias, Macri, por tu sinceridad, tu organización, tus reglas, tu entrega, sobre todo, por ser quien eres: ondulada y libre.

8 comentarios

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Super texto, Myr!!! Y mis respetos Macri, te hemos visto como no dejas de ampliar tus horizontes, tomar desiciones y fluir!!

Casi lloro. Para mi Macri es libertad, certeza, transparencia. Yn orgullo para estar en sus querencias. Myr que texto tan hermoso. Como
Las quiero. Mujeres nuevas en mi vida me renuevan @un lugar común.com

Myr nuevamente gracias por este regalo que me das con este texto, las dudas siempre llegan mientras se toman decisiones, es muy valioso para mí conocer la percepción que tienen de mí personas tan queridas como tú.

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