El ghosting entre amigas también duele

Cuando terminas una relación sentimental, se rompe un vínculo interno entre esa persona y tú.
El rompimiento implica también la disolución tácita del proyecto compartido. Se rompen los sentimientos que funcionaban como pegamento, las reglas no escritas, las historias compartidas… y llega el luto.

Ese luto silencioso, lleno de recuerdos que de pronto se sienten ajenos.
El luto de saber que esa persona sigue viva, que respira, que ríe, que camina —pero lo hace sin ti.
Y duele saber que su compañía, su ternura, su atención, ahora están destinadas a otro ser.

Es complicado transitar estas rupturas. Solo queda caminar al margen, de lado, en paralelo…
Pero ¿qué pasa cuando lo que se rompe no es una relación amorosa, sino una amistad?
Peor aún, cuando no es cualquier amistad, sino una realmente especial.
¿Qué pasa cuando esa persona con quien compartiste tu confianza, tus secretos, tu complicidad… simplemente desaparece?

¿Qué se hace con esa clase de ruptura?
¿Qué se hace con la indiferencia que llega de golpe, sin explicación, sin contexto?
¿Qué se hace con un mensaje sin respuesta, una llamada sin retorno, un silencio que grita más fuerte que cualquier palabra?

La mayoría de las personas asocian el amor con el romance, con la familia, con los vínculos más visibles. Pero el amor también se disfraza de amistad: de carcajadas y tequilas a media noche, de secretos compartidos, de miradas cómplices.
Hay amistades que son auténticos hogares emocionales.
Personas que se convierten en familia por elección, que te sostienen cuando ni tú sabes cómo hacerlo.

Hace poco escuché que hay amistades que también son amores de tu vida, y estoy completamente de acuerdo. El alma se desgarra igual —o incluso más— cuando una persona tan especial decide irse sin decir adiós.
Y no hablo solo del dolor. Hablo de la confusión, del vacío, del eco de las preguntas sin respuesta.
¿Hice algo mal? ¿Lo sabré algún día? ¿Volverá? ¿Debo esperar o soltar?

Lo que más duele no es solo no tenerla, sino no entender por qué ya no la tengo.

Sigo recordando cumpleaños, reuniones, tikToks y frases tontas que solo tenían sentido entre nosotras.
Sigo viendo cosas que me gustaría contarle. Y a veces, por costumbre, casi le escribo. Pero luego recuerdo: ya no está. O al menos, ya no para mí.

Y en medio de esta marea de emociones me doy cuenta: nadie habla del ghosting entre amistades. Nadie prepara el corazón para cuando alguien decide que ya no quiere caminar contigo.
No hay ritual para despedirnos. No hay cierre, no hay explicación. Solo un buzón lleno de palabras que jamás llegarán.

Quizá lo más difícil es aceptar que hay historias que terminan sin punto final. Que algunas personas no se van con un portazo, sino con un silencio.
Y tú te quedas ahí, como quien sigue sosteniendo el teléfono mucho después de que se cortó la llamada.

No sé si algún día volverá. No sé si podremos hablar como si nada hubiera pasado.
Pero lo que sí sé es que esta ruptura me duele tanto como cualquier otra, tal vez más. Porque ella era mi refugio, mi risa, mi espejo.
Y hoy, solo queda un eco.

Un eco lleno de gratitud por todo lo que fue.
Y un duelo silencioso por todo lo que ya no será.

14 comentarios

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Que bonito Myr. Con este escrito tu diste el cierre, la despedida y el agradecimiento a esa amistad que fue tan especial para ti.

A veces también olvidamos que la mistad que damos no siempre viaja en ambos sentidos con la misma intensidad, y está bien, solo duele darse cuenta.
Te quiero.

Que experiencia tan del corazón nos compartes Myr…
«…hay amistades que tambien son amores de tu vida….», con eso lo dices todo, mil gracias Myr, abrazos con cariño.

“Hay amistades q son auténticos hogares emocionales”. Constantemente debemos agradecerlas xq nos sostienen con amor incondicional y x ser simplemente personas con las q tuvimos magia o coincidimos en algo en particular y de ahí construyó un camino maravilloso.

Te felicito por tu texto y despedida en positivo.

Muchas gracias por leer y tu comentario, es correcto hay que agradecer lo vivido a esas personas especiales.

El ghosting siempre es doloroso, porque no hay un cierre, deja incertidumbre e inseguridad, sobre todo cuando la relación fue valiosa, cercana. Gracias Myr por visibilizar esto que pasa y que nos deja con el corazón triste. Te mando un abrazo.

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