¿Cuántas cicatrices resiste un corazón?

La vida es demasiado incierta, el mundo demasiado problemático y la gente, a veces, demasiado mezquina como para no cubrir con abrazos firmemente tiernos —llenos de aceptación— a los seres que más amamos.

Cuando un corazón se rompe, es imposible ignorar esa grieta que desgarra la carne y la deja al rojo vivo. Con el tiempo sana, a veces se vuelve a abrir, pero finalmente aparece la cicatriz. ¿Cuántas cicatrices resiste un corazón?

Ahora te perdimos a ti, mi Loki bello. Partiste de manera tan sorpresiva que me duelen los segundos que transcurren sin tu existencia, sin tu alegría, sin tus patitas patinando por el pasillo para recibirnos. Sé que te sentiste amado, pero aun así me quedé con ganas de darte más. Más amor, más caricias, más juegos, más de todo. Me quedé con las manos llenas, y ahora no sé dónde soltar todo esto que es tuyo.

Llegaste de sorpresa, como nube que adorna el cielo, pero un viento te arrastró lejos de nosotros, sacudiéndonos el alma. No quiero que se pierda tu presencia en nuestro día a día, pero los macabros segundos pasan, convertidos en horas, barriendo, borrando las rutinas que nos envolvían. Tu plato vacío brilla fríamente desde el rincón donde está recargado, presiente que nunca más te alimentarás de él. Tu pedacito debajo de la cama, esa esquina de mi lado, aún no sabe que el frío que siente nunca más será calmado por tu calor. Tu correa cuelga ausente, perpleja desde el gancho que la sostiene; pronto se dará cuenta de que no volverá a abrazar tu cuerpo ni a verte disfrutar de los paseos que daban juntos, tú meneando tu cola esponjosa y ella protegiendo tus pasos.

Entre letras con Denise pierde a un miembro activo en cada sesión de los jueves. Ya no ladrarás para que todas las chicas se sienten, ni comerás a escondidas las galletas que te daban. No sé cuántos libros escuchaste, ni en cuántas historias nos acompañaste, pero de lo que sí estoy segura es que la próxima foto grupal estará vacía sin ti.

Ya íbamos por ti, mi chaparrito. No creas que te dejamos ahí, en el hospital, enfermo. Pensamos que volveríamos todos a casa, pero llegamos a destiempo. Ya no nos viste, ya no te vimos. Lloramos sobre tu hermoso pelaje, rogando un segundo más de tu vida para acompañarte en tu partir. Gritamos tu nombre desde el fondo del pecho, nos salía de la boca entrecortado por los sollozos imparables. Queríamos que volvieras. Me concentré en tus ojos a medio abrir, pero esa luz que los encendía ya no estaba. Se apagó. Con frustración y enojo tuve que aceptar que no vendrías de regreso a casa, que tú ya estabas en camino a otro hogar, y que desde ahí sentirás todo lo que te amamos y lo que te extrañamos.

Aunque entiendo que no hay vuelta atrás, no puedo resignarme a perderte. Porque el corazón se rompe por muchas causas: por parejas, familiares, amigos… pero también se rompe por tener que dejar ir a un perrihijo como tú, tan tierno, juguetón, lleno de energía, vitalidad y amor. Cada pedazo de mi alma añora tu presencia un ratito más.

La muerte es la única certeza en este plano y, aun así, cuando se hace presente —con sus invisibles pies de plomo— sorprende y parte el corazón en mil pedazos. Pero, al mismo tiempo, es una celebración por haber podido amar con intensidad a otro ser. Es a través de esa honra que la cicatriz comienza a tomar forma. Sus contornos rosados son el consuelo que brinda el reconocer la gran capacidad que tenemos para amar, para entregarnos a otro, y, con el tiempo, aprender a dejar ir —sin apegos— aquello que se amó.

Entonces, sí, son incontables las cicatrices que el corazón resiste, porque su antídoto es el amor inherente al ser humano y su infinita capacidad para entregarlo.

14 comentarios

Añade el tuyo →

Loki!! Nos diste amor a todos los que tuvimos la fortuna de convivir contigo. Herma! Que palabras más ciertas y dolorosas. Los abrazo con mi amor

A veces me desespero cuando llegan visitas o algún proveedor a casa y sus ladridos incomodos tardan en cesar pero recuerdo q es su única manera de expresarse, protegernos y tolero.

Te felicito por honrarlo con tan lindas palabras Denise, ellos son vida y merecen cariño, buen trato y ser recordados cuando parten.

Un abrazo por Loki.

Que linda! gracias por compartir tu sentir. Estoy de acuerdo a veces desesperan sus ladridos pero como bien dices es su única forma de comunicarse. Gracias por leer y por tus palabras.

Amiga lo lamento tanto!! Sin duda extrañaremos a Loki, sin duda él se supo amado por ustedes te mando un abrazo con mucho cariño!!
Extrañaré cuando nos recibía al llegar al club

No lo conoci, pero seguro Loki fue un gran ser, más humano que muchos humanos, por el amor que dio y se ganó.
Excelente texto, lleno de amor.

Responder a Anónimo Cancelar la respuesta