La belleza de comprender de pronto

Hay palabras que no solo suenan bien, sino que resuenan en el alma. Para mí, epifanía es una de ellas. No solo por su musicalidad, sino por lo que significa: ese momento súbito en el que algo se revela, se entiende, se ve con nitidez.

En mi niñez epifanía era para mí sinónimo de regalos, de magia, espera e ilusión ya que relacionaba la fiesta de la Epifanía del Señor con la llegada de los Reyes Magos el 6 de enero de cada año, ahora de adulta una epifanía es algo que no grita ni llega con estruendo. Es como si se encendiera una luz suave en medio de la oscuridad desconocida. Es una chispa de claridad en el caos. Un “¡ah, claro!” que nace en lo profundo mi ser, más que en la mente. Es ese instante en el que todo lo que parecía disperso cobra sentido, como si los hilos invisibles de la vida se desanudaran justo frente a mis ojos.

Me gustan las epifanías porque no se pueden forzar. Llegan solas, son un regalo inesperado. A veces ocurren en medio de una conversación, al doblar una esquina, escuchando una canción, leyendo una frase. Otras veces surgen del dolor, del cansancio, de estar a punto de rendirse. Pero siempre traen una verdad que ya estaba dentro mí, solo que no la había visto todavía.

He tenido epifanías pequeñas y otras enormes, que me han hecho cambiar el rumbo. Y aunque muchas duelen, todas traen consigo una forma nueva de habitarme. Por eso la palabra me conmueve tanto: epifanía es, en cierto modo, volver a casa. Reconocerme. Nombrar lo que hasta entonces era solo una intuición.

En un mundo que corre tan rápido y que exige respuestas inmediatas, yo celebro las epifanías: esos momentos en los que no se trata de saber más, sino de sentir que algo encaja. Que algo se alinea adentro. Que, por un instante, entiendo algo esencial sobre la vida, sobre el amor, sobre mí misma.

Epifanía es mi palabra favorita. Por que, sin aviso, algo se revela con claridad. Una verdad que ya estaba en mí, pero que no había podido nombrar.Las epifanías no se buscan. Llegan.Y cuando lo hacen, todo —aunque sea por un momento— cobra sentido.

5 comentarios

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Muchas felicidades amiga te he visto evolucionar en cada una de tus obras sigue haciendo lo que te gusta que yo seré tu fiel lectora

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