El hilo que sostiene a los mexicanos

El tejido social es lo que forma una nación. Es el corazón que mantiene con vida a un país. Un país que pareciera estar agonizando de corrupción impunidad y violencia pero que despierta tras la sacudida de una tragedia. En ese momento podemos ser testigos de la gran capacidad que tenemos los mexicanos de tender la mano sin que nadie lo pida. Regalamos nuestro tiempo y en ocasiones arriesgamos la vida para ayudar al otro. Ese otro que sufre sin ser responsable de nada más que de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, pero ¿Cómo no estar ahí? si hay que salir a trabajar, hacer la compra, cuidar a nuestros hijos, o simplemente tener contacto con la vida que fluye por las venas de la ciudad. 

Somos una nación que a veces pareciera que estamos agazapados lamiendo nuestras heridas pero que a sabiendas de sentirnos desprotegidos somos capaces de dar abrigo y cuidar de quien lo necesita. 

Es inevitable no desear que esa grandeza que nos hace movernos en masa se manifestara para salir de la apatía y empezar, poco a poco, un cambio estructural que obligara a los poderes gobernantes a reinventarse, a sentir vergüenza del abuso desmedido y a reescribir ese manual que contiene el perfil macabro de quien gobierna. 

Cada vez que lo necesito leo esta frase: “El bien hace poco ruido pero sostiene al mundo.” y sostiene a este país, porque la gente que marca la diferencia no lo hace de manera deslumbrante sino desde lo cotidiano. Tan solo ver la reacción de la abuelita que con su cuerpo protegió a su nieta de las llamas en el incendio de el puente de La Concordia y la pronta respuesta del policía y el motociclista que tomaron a la bebé y se la llevaron al hospital; o los muchos que se juntaron para llevar agua y comida a los familiares que esperaban fuera de los nosocomios. También está el joven que ofreció su Uber de manera gratuita para buscar hospital por hospital a quienes no encontraran a sus seres queridos.

No se si el mes de septiembre en México ya está cargado energéticamente para los desastres o los desastres por pura coincidencia suceden en septiembre pero de lo que estoy segura es que, invariablemente, es un mes que celebra nuestra mexicanidad sacando a la luz la gran capacidad de solidaridad que existe entre nosotros. Lloro el dolor de los afectados pero también me conmueve hasta las lágrimas el arrojo y la entrega de tantas personas que son capaces de hacer hasta lo imposible por el bienestar del desconocido que se vuelve como su hermano. 

Me viene a la mente esta frase de Galeano: “Mucha gente pequeña, en sus lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.“ Creo que en mi país mucha gente pequeña hace grandes cosas para marcar la diferencia en el pequeño mundo de quien sufre. 

La tragedia nos une, sí, pero no basta con aplaudirnos entre ruinas y cenizas. El verdadero reto es transformar esa fuerza solidaria en exigencia permanente. Que la grandeza del tejido social siga siendo aguja e hilo para seguir remendando pero que a la vez sea espejo para que el poder gobernante se mire, le dé vergüenza y se vea obligado a cambiar. 

18 comentarios

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Qué manera de sensibilizarnos y unirnos, de recordarnos que desde la cotidianidad también estamos sumando.

Algunos con aportaciones económicas, de servicio, de tiempo, de oración. Todas son valiosas!!

La “indiferencia”, también puede hacer daño, que también es una forma pasiva de violentar.

Gracias Denise por compartir. Claramente leo tu voz en cada palabra y el sentimiento que nos transmites con este texto. La frase de Galeano es sumamente importante en el contexto que nos describes. Qué importante tu frase acerca de este país que parece estar agonizando de violencia y corrupción pero que despierta tras la sacudida de una tragedia… no podemos ser siempre reaccionarios, creo que deberíamos ser mas proactivos y aplicar la frase en el sentido de ir incrementando cada día algo de proactividad para que en un mes tengamos la suma de cada pequeño incremento multiplicada por cada individuo y asi generar un cambio de una realidad a la que cada vez parece que nos acostumbramos más. Gracias por tu texto y por compartir esta importante reflexión. Abrazos

Coincido totalmente y aplaudo tu voz, que no sea solo en la tragedia, si no también en el crecimiento y en las oportunidades de ser un mejor mexicano para nuestro país!!!

Gracias por compartir esta reflexión y que llegue a muchas personas!

La coincidencia de tanta tragedia en septiembre me sorprende. Lo de los 43 de ayotzinapa también fue en septiembre, 26… parece mentira.
El amor y solidaridad es la definición de los mexicanos en estas situaciones, esos son nuestros colores nos hace falta recordarlo todos los días, no solo en momentos de catástrofe.
Gracias herma por este texto que sensibiliza y nos deja tanto en qué pensar

Gracias a ti Herma por leerme y por compartir la misma visión de nuestro país. y si que impresión que lo de los 43 también fue en septiembre.

Me encantó tu texto Denisse mejor dicho imposible….a mi me hierve la sangre con tanta tragedia y no solo los de Septiembre que como bien dices han sucedido en este mes 9.
Porque esperar a que sucedan tragedias para unirnos como Mexicanos?
Todos los días son una gran oportunidad para hacer la diferencia y de verdad de Mexicano a Mexicano de bien alzar la voz y darnos la mano!

Hermoso lo que escribiste, con mucha verdad.
Crecer en conciencia de lo que somos y lo que podemos y hacer, como nación y como seres humanos, también creo que el mexicano siempre es solidario y está para los demás

Denise me gusta mucho tu texto. Tan claro describes la realidad de la tragedia. La solidaridad en momentos tan duros. Pero también la conciencia de sacudirnos la apatía De levantar la voz ante un gobierno con tantas carencias. No solo este. Ya llevamos mucho tiempo con tanto abusó de poder. Ojalá asi nos pudiéramos unir para exigir un cambio.

Gracias María, toda la razón. Muchas gracias a ti por leerme y por compartir conmigo la visión de un Mexico más unido.

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