No ser yo

A veces quisiera no ser yo. Quisiera ser mala, pero no una persona buena que a veces hace cosas malas, sino mala de alma, para poder ser agresiva, egoísta e impulsiva. Mentir sin pena.

Quisiera sonreír menos, no querer agradar, no ser mediadora. Que no me importara cuando hay enojo, tristeza, malos entendidos o ira. Ver con desdén, guardar silencio e ignorar al prójimo.

Quisiera poder silenciar a quien me habla, nunca entender la postura del otro. Que solo me importara mi verdad, mi realidad, y obligar al otro a dudar de la suya.

Quisiera que el dolor ajeno me fuera indiferente, que las tragedias del mundo me sonaran huecas. Que las armas del que ataca me parecieran acertadas, que la mezquindad del avaro me hiciera sentido, y que el corazón seco de quien no tiende una mano no me llevara a las lágrimas.

Quisiera actuar sin culpa, exigir sin vergüenza y existir sin miedo, para poder robar y disfrazarlo de trabajo honesto. Sacar mi beneficio de situaciones críticas y decir que todo es en nombre de la justicia, o de Dios, o del amor, porque siempre toda la violencia está disfrazada de algo bueno.

Quisiera ponerme unos lentes que nublen la realidad y decir con facilidad que la vida así es. Alegrarme de mi privilegio y usarlo como antídoto ante aquello que no puedo o no quiero cambiar.

Quisiera poder pisotear la dignidad de alguien más y olvidar lo difícil que es, a veces, salir del hoyo, de lo oscuro, de lo que perturba o de lo que ata.

Quisiera que el dolor y la discriminación de las minorías no me hicieran mella, no sentir impotencia cuando el hambre mata a niños. Disfrutar de la locura que separa familias y de la impunidad que desaparece a la juventud.

Quisiera decir “sí” a las conversaciones que reafirman creencias anquilosadas, no debatir cuando veo que se juzga con demasiada crueldad. Quisiera distinguir los distintos colores de piel y catalogar su calidad humana por ello.

Quisiera ser ruidosa tormenta, que se vuelca y arrasa con todo.

A veces, solo a veces, quisiera no ser yo. Tener otra alma o, más bien, no tener alma, para así dejar de pensar, de sentir y, al fin, poder descansar del mundo.

13 comentarios

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Yo también quisiera todo eso, porque he notado que a esa gente le va.bien y que el carma no siempre les cae a los malos, y uno que no hace daño tiene que lidiar con esa gente.

La vida generalmente no es junta, pero depende de tus circunstancias, siempre existe el deseo de ser el del otro lado en muchos sentidos… ser el juez, ser el millonario, ser el delincuente o el que siempre gana… ser uno mismo bajo la perspectiva básica del bien y el mal, al final te lleva a escribir tu propia historia, que después alguien leerá y entonces se verá quien fuiste en realidad.

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