Diario de una visita

22 de marzo
-Cuando Ceci viene de visita disfruta los 180 kilómetros entre su casa y la mía.
Cuenta las nubes, las clasifica y les bautiza.
Va atenta al camino, checa el velocímetro, los rebases,
y las tarifas de cuota.
Supongo que recuerda los días en que era dueña del volante y vagaba de aquí para allá sin rendir cuentas a nadie.

25 de marzo
-A veces sin saberlo, habitamos pequeños paraísos.

26 de marzo
-La primera vez que me hinqué ante mi madre fue cuando me pidió ponerle sus zapatos, después cuando quité sus calcetines o corté sus uñas.
Esa genuflexión me hizo recordar que yo soy la pequeña.

28 de marzo
-Esperanza, hermana de mi abuelo gozaba de dones singulares.
Era vidente y leía el tarot.
Mi madre tenía fe ciega en sus presagios y desatinos.
En su nombre estaban todas las respuestas.

30 de marzo
-La casa se llena de su música.
Ella disfruta de las grandes bandas porque recuerda los bailes de salón.
Ray Conniff, Glenn Miller, Ray Anthony y Eddie Duchin.
Su melodía favorita es Frenesí.

Yo en cambio prefiero los boleros.
Los tres diamantes, los Panchos o a los Tecolines.
Mi canción favorita es Sabor a mí.

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