Desde niña me enseñaron a desear. Cada cumpleaños, cuando llegaba el momento de apagar la velita del pastel, alguien me decía: pide un deseo. Y yo deseaba.
En Año Nuevo no tenía uno, sino doce. Doce oportunidades de desear, doce pequeñas ventanas hacia algo que todavía no existía.
El genio de la lámpara le dijo a Aladino que por salvarlo de su prisión le concedería tres deseos. Tres deseos, fueron suficientes para cambiarle la vida: darle poder, riquezas y el amor de una princesa. Yo, en cambio, crecí rodeada de rituales que ofrecían deseos ilimitados, pero nunca supe muy bien qué pedir.
Si desear es gratis, ¿por qué no deseo más seguido?
¿Por qué mis deseos se quedan cortos, atrapados en lo básico, en lo seguro?
Los doce deseos de mis uvas siempre terminan resumiéndose en uno solo, como si la abundancia me intimidara, como si pedir demasiado fuera un riesgo que no sé asumir.
¿Por qué no me arriesgo?
A veces pienso que los deseos son un espejo: reflejan lo que falta, pero también lo que da miedo reconocer.
Tal vez por eso los mis deseos nacen pequeños, como si yo misma les cortara las alas antes de verlos volar.
Desear es un acto simple, muchas veces inocente, pero en mí despierta preguntas: ¿qué quiero realmente?, ¿qué pasaría si un día me atreviera a pedir lo que de verdad me quema por dentro?, ¿qué versión de mí misma aparecería si dejara de temerle a mis propios anhelos?
Quizá desear no sea solo imaginar otra vida, sino recordar que estoy viva, que aún hay cosas que me conmueven, que me llaman. Y tal vez la próxima víspera de año nuevo, en medio de mis doce uvas, me atreva por fin a pedir un deseo grande, desbordado, uno que no pueda esconder ni disfrazar.
Un deseo que sea tan mío que por fin me arriesgue a desearlo.
7 comentarios
Añade el tuyo →Que perfecto tiempo para preguntarte, qué deseo grande vamos a pedir?
Desear es gratis 🙂 que bonito!
Macri,
Que se vuelvan realidad todos tus deseos, así desbordados , intensos , locos . Encuéntralos, gózalos y abraza a cada uno de tu sueños .
Macri pide tu gran Deseo y que se cumpla sin miedo. De ti he aprendido eso la verdad la franqueza , la transparencia.
Amiga pide en grande, mereces todo!!! Gracias por compartir tu hermosa reflexión!!
Yo deseo que nuestra amistad perduré siempre !!
Como dejas ver en tu último párrafo, puede ser que la felicidad radique en desear lo que ya se tiene, la vida, los sentimientos, los anhelos.
Me encanta Macri. Al crecer volvemos complicado algo tan simple que es desear con toda la intensidad. Me gusta que nos invitas a recuperar esa fuerza pero recordando que donde estamos también fue lo deseado y por ello vale la pena atesorarlo.