Aún tengo tiempo de hablar de ustedes…
todas esas mujeres que me han acompañado en la vida.
Primero, gracias a mi madre
por enseñarme lo que es amar sin medida,
y crearme como su hija, con todo lo que tenía para darme.
También me doy un espacio para recordar
a esas cinco mujeres que se hicieron familia,
cuando, como cómplices tácitas,
nos embarazamos con meses de diferencia.
Con ellas aprendí a maternar por primera vez,
compartiendo dudas y temores de mamás primerizas
criando a nuestros hijos en tribu,
en fiestas y pasteles, reyes magos y primeras comuniones.
Luego llegaron las mujeres que me regalaron mis hijos,
esas mamás de compañeros de escuela, que me enseñaron
a hacer lunches, tareas, reconciliar diferencias
y hasta sobrebvivir los primeros viajes de los niños.
Gracias a las que me dieron la bienvenida a mi nuevo hogar,
que me hicieron sentir parte y ayudaron a inicar una nueva aventura
y también a las que no, por enseñarme a ser resiliente
para ser fuerte para mis hijos ante el cambio de ser los nuevos fuereños.
Gracias a las mujeres que tengo en esta etapa de la vida
con las que ahora aprendo a darle alas a mis hijos,
puedo reencontrarme y reinventarme
tejiendo nuevos proyectos y sueños
Y gracias, desde ya, a las que vienen en camino,
porque ser mamá es cosa de aprender algo nuevo todos los días.
Gracias por estar y por quedarte aún sin saberlo.
Y finalmente infinitamente agradecida por los dos seres que me honran al llamarme mamá.
Ilustración Nicole Revy.
2 comentarios
Añade el tuyo →Qué bonito texto Myr! Muy hermoso homenaje a tus tribus.
Gracias por pertenecer a mi tribu actual!