Carita de durazno

Tantas emociones me agotaban.

Cerré los ojos y ahí estabas:

la imagen de tu rostro,

pequeño, perfecto,

una carita de durazno.

Las dudas me asaltaban.

¿Podré hacerlo?

¿Seré la madre que mereces?

El cansancio del parto

por fin me vence.

La niña de mis sueños está en mis brazos.

Respiras profundo.

No puedo dejar de mirarte.

Eres hermosa,

como si el mundo se hiciera suave solo por tí.

Mi niña, creciste.

Eres una mujer que a veces me desconcierta:

decidida, valiente,

noble, inteligente.

Aunque la distancia nos separe,

nuestro lazo se vuelve más fuerte.

Hay días en que solo deseo tu abrazo,

cerrar los ojos

y recordar

tu carita de durazno.

3 comentarios

Añade el tuyo →

Macri. Sofi hermosa. A quien aprendo a conocer tras su silencio. Su presencia fuerte , sus posturas exactas y firmes reflejo de este poema que haces de ella. Par de hermosas Las quiero. Una a traves de la otra

Que bonito amiga!! Tu hija es una mujer libre y fuerte gracias a la gran madre que le tocó. Se que estás muy orgullosa de ella y me encanta leer el amor tan profundo que le tienes.
Que viva mil años las feliz, plena y dueña de ella misma.

Responder a Maria Carpizo Cancelar la respuesta