Lo que descubrí cuando dije ¡SIII!

¡Amiga, me urge contarte! Lástima que no atendiste mi llamada pero te dejo nota de voz porque tengo que sacar esto de mi ronco pecho. 

Siéntate porque será tipo podcast, si quieres le cambias la velocidad al audio pero te recomiendo que escuches con atención el chismecito. Sólo NO le vayas a poner en la opción de transcribir porque no te va a saber igual lo que te cuento. 

¡Tuve un encuentro de lo más surrealista! Después de mucho pensar en lo que me aconsejaste la otra vez, tomé la decisión de atreverme a decir SI a todo. Decir SI a la vida, como tú dices. 

Di ese click que tanto pospuse, platiqué, aclaré dudas, me cercioré que fuera real para no caer en fraudes, extorsiones y todas esas cosas. Tenias razón, es un sitio web muy amigable.  Se me hizo eterna la espera la cual calmé fantaseando sobre cómo sería. No quería elevar las expectativas pero mi mente no tiene límites. 

El día esperado hasta me arreglé. Me dieron ganas de maquillarme, vestirme coqueta, sentirme sensual. Debajo del vestido turquesa que elegí me puse una lencería súper sexy. Ya que estuve lista me pasé como media hora admirándome en el espejo, cosa rara porque casi siempre le rehuyo a mi reflejo. Me gustó como lucían mis ojos resultados con delineador negro, el escote del vestido alargaba mi cuello y el liguero remarcaba mi trasero como duraznito. De verdad súper cachonda me veía, ¡jajaja! 

Quise comer algo primero pero me fui directo al postre, ¡Qué postre! En cuanto tocó mi piel me ericé, sentí una corriente eléctrica que tensó mi espalda, me asusté de sentir tanto ¿Es posible sentir tanto? ¡WOW! Qué potencia, qué precisión al encontrar los puntos exactos que me volvieron loca. Jamás en la vida me había sentido así, aún me cuesta creer que mi cuerpo sea capaz de extasiarse de esa manera. 

Amiga, te juro que me sorprende, creo que me volveré adicta a él, ¡Me hace ver luces de colores! Qué química tan perfecta, ningún hombre me había hecho sentir tan VIVA. O sea, sé que a eso se dedica, ¡jajaja! Bueno más bien, sé que para eso está hecho pero parece magia. Juraba que lo que decías tú y todas las que pusieron sus comentarios en el anuncio estaban exagerando. Por otro lado, la verdad sea dicha, siempre creí que yo era la rara que no  tenía la capacidad para sentir eso, que mi cuerpo estaba mal hecho, yo qué sé. 

Mi vida sexual ha sido siempre un tema puntilloso, ya medio te he platicado: mis papás muy católicos y conservadores; sobre sexo nunca me platicaron nada, sobre el placer mucho menos y a esa mezcla súmale que todo lo relacionado con la masturbación era impensable. Una vez mi mamá me descubrió rozando mi entrepierna en el brazo de un sillón y salí volando del cachetadón que me metió. Sólo grito “¡niña cochina, eso no se hace! Y nada más. Me sentí la peor, la más sucia, la más inadecuada, la más mala. Por más que he trabajado esa sensación me sigue costando mucho permitirme sentir, y peor cuando se trata que alguien más me toque, ha sido muy duro. Me encantan los hombres, me atraen muchísimo y me gusta el coqueteo, la energía magnética que es la atracción pero cuando doy el siguiente paso me convierto en otra. Regreso a ser niña, a tener miedo al contacto, a desnudarme y a permitirme disfrutar de mi cuerpo en conexión con el otro. El problema no son los hombres con los que he estado, aclaro que tampoco es que todos hayan sido magníficos, ¡jajaja! En terapia entendí que son mis limitantes las que no me permiten fluir. Como dice el dicho “el orgasmo es de quien lo trabaja.”

Pero bueno esta nota es alegre así que doy gracias a dios que no morí antes y pude descubrirme capaz de sentir, ser suficiente para mi misma y sucia en el sentido más delicioso de la palabra. Mi psicóloga me dejó, hace meses, de tarea autocomplacerme, satisfacer mi deseo y conectar con esa energía sexual que tengo dormida. Lo había pospuesto hasta hace unos días.

Gracias por compartir conmigo algo que muchas lo hubieran dejado para su intimidad, por pena o por lo que sea. Estoy segura que te traumé cuando te dije que nunca había sentido un orgasmo, valió la pena contarte porque así te atreviste a darme tu recomendación.  Me abriste el panorama, me regalaste los mejores y únicos de mi vida, ¡jajaja! Creo que en una noche de uso me puse al corriente de todos los que no había tenido, pero más que eso me regalaste luz sobre un camino enmarañado que no quería recorrer. 

Bueno ya te dejo, pondré mis cinco estrellitas de calificación, si pudiera poner mil las ponía. Ahora si que su nombre le hace justicia a su eficacia y satisfacción. 

Escogí el de color moradito, tú ¿Cuál tienes?

Bueno, te dejo que tengo que correrME, !jajaja! ¡Ah no, CORRER! para llegar a una cita con un cliente. 

Te quiero, 

¡Bye!

4 comentarios

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Valiente Denise al escribir de nuestra sexualidad de la que aun es tabú hablar… es necesario romper los mitos con que se nos desconecta a las mujeres de nuestro merecer y del placer!

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