TANIA

Ani de mis hijos, hermana del alma de mi esposo y, además, mi amiga.

Eres altruista y defensora de las causas nobles. No importa por qué tormentas estés atravesando siempre estás lista para ayudar. Ayudas con la palabra, con la escucha y también con el bolsillo. A pesar de las veces que te has desilusionado de la gente, conservas una cualidad extraordinaria: la humildad de seguir dándote a los demás, sin condiciones. A veces cuesta comprenderlo, pero también nos enseña lo noble que es tu corazón. Ese corazón que, desde muy joven, conoció el desamor, el rechazo, el sacrificio, y que incluso físicamente ha dado batalla para seguir latiendo.

Tu vida de pareja te llevó a tomar una de las decisiones más importantes: no tener hijos. Quienes te conocemos sabemos lo difícil que fue, pero también lo profundamente valiente que ha sido tu manera de darle sentido. Nos han enseñado que ser madre es parir y criar, como si no estuviéramos completas si no lo hacemos, pero ser madre es mucho más.

Contigo aprendí que maternar no tiene que ver solo con los niños, sino con nuestra capacidad de cuidar a alguien vulnerable, de entregarnos con amor. Como dice Daniela Rea en FRUTO: “no todas somos madres, pero todas hemos cuidado a alguien”. Tú cuidas, y cuando hace falta, también te sacrificas. Lo haces por tus perrihijas, a quienes amas con el alma, siempre buscas lo mejor para ellas. Y también por cada animalito que se cruza en tu camino, los llevas al veterinario, los curas, los proteges, aunque implique tiempo, dinero y desvelos no descansas hasta verlos bien, eso es amor, eso también es maternar.

Desde niña, también has cuidado a David como a un hermano… y muchas veces, como a un hijo. Te duele lo que a él le duele, te angustian sus problemas, celebras sus alegrías. Eres su confidente, su consuelo, su primera llamada cuando algo no va bien, ¿No es eso maternar?

Y un día descubriste que también podías crear en lo público. Emprendiste un negocio sin ayuda, lo convertiste en una empresa que te da autonomía y poder de decisión, lo amas, lo cuidas y lo haces crecer. Eso también es amor maternal, entregarse con devoción a algo que se construye y se defiende.

Cuidaste a tus abuelos, lo haces con tu mamá. A tus sobrinos, primas, tías, amigos, a quienes te hemos necesitado, nunca nos has dado un no por respuesta. Lo haces con cariño, sin esperar nada a cambio. Llevo años observándote y puedo decir que lo que entregas nace del amor más puro, amor que sabe maternar.

En FRUTO, se explica que “sacrificio” significa etimológicamente “hacer sagrado” a otro, y tú, Ani, haces sagrados a quienes amas con tu entrega y tu ternura.

Tenemos que bajar del pedestal el concepto aprendido de “madre”. Hay quienes tienen hijos y no maternan, no pueden, no saben cómo. Y hay quienes, sin haber parido, cuidan, protegen, impulsan, son madres, así, sin apellidos.

El amor es amor, tú has elegido darlo de manera maternal. Has dejado una huella imborrable en quienes te rodean. ¿Qué importa si no hay un hijo con tu ADN, si has dejado tu esencia tatuada en muchas vidas?

Hoy puedo decir, con certeza, que Estefan y Sebastián son quienes son también gracias a ti. Saben, como yo, que si alguna vez te necesitan vas a estar para ellos, saben que los amas y que no permitirías que algo malo les pasara. Los has criado también con tu corazón.

Ani, bella.
Ani, cuidadora.
Ani, amor.
Ani, presente.
Ani, muy MADRE.

9 comentarios

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Qué bonitas palabras y qué lindo que escriban eso de ti, queda claro que no se necesita ser madre biológica para querer y criar como una, incluso mejor y con más amor que una

No manches Denise, eres para mí una hermana. Que palabras tan hermosas y reales. Te quiero muchísimo, jamás lo olvide. Que hermoso ser humano ser.

Qué hermoso escribes. Que bonito tener a una persona cerca de ti que de tanto amor y demostrarlo con cada detalle que te llene el corazón y alimente el alma.

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